Loros
Loro viejo no aprende a hablar, eso dicen.
Pero el loro simboliza al suelo americano.
Colón vino a esta parte del mundo y el primer día cerró su diario con una aclaración: «Ninguna bestia, de ninguna manera vide, salvo loros y papagayos». Y con loros y papagayos regresa a España, luego del viaje inicial.
El loro podría presidir con justicia las banderas y escudos, por ser el ave continental.
El loro tiene una cuota de inteligencia muy alta, según lo señalan las observaciones científicas. Hay loras cuyo nivel emocional corresponde a un niño de dos años. En redes sociales, no solo hay videos de loros repitiendo sandeces, sino de loros cantando alabanzas.
Parte del triunfo de Julio César, descrito por él en los Comentarios a la guerra de las Galaxias, se debió a su idea de entrenar a legiones de loros, para que hicieran bullying e insultaran en coro a sus adversarios antes de las batallas.
Estas mascotas tienen la particularidad de estresar con sus alaridos a personas enfermas de los nervios. No hace mucho, una anciana llamada Emmanuelle Sépharad, de ochenta años, residente en las afueras de París, viuda, sin enemigos, muy apreciada por sus vecinos, fue la primera víctima de la agresión de un maniático, a quien los medios de comunicación apodaron el terrorista del loro. El desquiciado logró entrar al dormitorio de la señora Sépharad, liberó a un loro mortífero que traía en un canasto y desapareció sin dejar huella. El animal empezó a proferir maldiciones y gritos insoportables y groseros, que minaron las fuerzas de la infortunada mujer. A pesar de los desvelos de las autoridades, nadie consiguió alejar al loro de la habitación, ni callarlo. Finalmente, el alguacil, con permiso del juez, le cortó el pescuezo al animal, pero ya era tarde. La señora Sépharad murió enloquecida al cabo de una semana. Viendo el éxito del primer ataque, el terrorista empezó a liberar aves mortíferas por todas partes y ellas ocasionaron la muerte de docenas de ancianos, incapaces de soportar el escándalo de sus verdugos emplumados. Pasado un año el terrorista del loro desapareció y nadie sabe de él. Las autoridades suponen que fue víctima de su propio invento.
Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, apareció este aviso en un periódico de occidente: «El Dr. Otto Krauss hace saber que no responde por las ideas políticas de su loro».
El loro representa el arte de hablar paja o de la verborrea, es decir, el destino manifiesto de los políticos, hablar como loras mojadas, sin saber de qué ni por qué ni para qué. Y también el de sus votantes, entender al revés cuanto les dicen y reproducirlo en las redes sociales.
Los ingleses nos llevan años de ventaja en el simbolismo de la loricultura y captaron el aire a la perfección. Por algo su asamblea legislativa recibe el nombre de Cámara de los Loros.
*
CANCIÓN PARA UN AVE COOL
A mi lora, que ensaya los sermones
en la cuerda de ropa encaramada
y dice una que otra animalada
como parlamentario en las sesiones,
dedico este cantar. Vieja y pelada,
sobrevive en perpetuas vacaciones
y merienda con vino y mantecada,
más contenta que bobo en elecciones.
¡Feliz tú, paladín por excelencia
de la libre expresión! Muerta de risa
te ganas el respeto de la audiencia
con frase maternal o reputada.
Porque puedes decirnos hasta misa
y ninguno te pega una vaciada.
*
Texto de Juan Sebastián Bache (1951-1980, música de IA.
Introito:
La ironía, recurso valioso en su poema.
ResponderBorrarSabes de aves, en especial de loros. Igual del estiércol que emanan losñpros en el parlamento
Muchas gracias por su comentario, mi buen amigo. Ignoro quien dijo esta frase significativa: «Los humanos no descienden de los monos. Vienen de los loros».
BorrarHay, además, refranes y dichos sobre esta ave asombrosa:
ResponderBorrar«Cada loro en su estaca».
«Vendí la lora por no cargarla».
«Más callada que la lora del míster».
Y otros menos conocidos como «el chocolate del loro», que significa un ahorro insignificante en relación con la economía que se busca.