Pollos, gallinas, crestas y patas de gallo

La gallina doméstica es el ave más abundante en la tierra. Unos 20 billones de gallinas y pollos, la mayoría encerrados, viven en el mundo, a pesar de los 140 mil pollos que sacrifican cada minuto. 

Leyendo estos datos sobre la capacidad del ser humano para imponer penas de muerte, a cualquiera se le pone la carne de gallina.

El gallo tiene cupo en la pasión de Cristo, un gallo cantaba durante las negaciones de mi tocayo. En los sepulcros de los primeros cristianos simboliza la resurrección. Lo ponían en la veleta de templos y monasterios, porque su canto anuncia la salida del sol. 

En algunos lugares de Boyacá, Santander y especialmente en Tolima y Huila durante las fiestas de san Pedro, practican la descabezada del gallo, otro deporte desestresante y hermoso como la pelea de gallos. Cuelgan el gallo de las patas en una cuerda y los deportistas pasan de a caballo tratando de agarrar el pescuezo del gallo. Otra variante consiste a enterrar el gallo dejándole la cabeza por fuera. Los  jinetes pasan con un machete tratando de decapitar al gallo. Al deportista que logre descabezar el gallo, se lo preparan con sopa, ensalada y salsa pico de gallo.

De gallo proviene el nombre de Las Galias, cuya historia sigue siendo clave para comprender el desarrollo de Europa.

Hoy, buena parte de los comensales come pollo a diario, pero en la Colombia rural, cuando en todas las fincas y parcelas había aves de corral, una gallina servida en la mesa no se veía sino por muerte de un obispo. No escogían para el sancocho a la gallina más rozagante sino a la más vieja y casposa, sin plumas, jubilada de la postura de huevos, salvo si una gallina cantaba. En tal caso la echaban a la olla de inmediato, porque traía mala suerte.

De niño jugaba a la gallina ciega y cuando veía a mi abuelita tentar con meñique a las gallinas, para ver si tenían huevo ese día, recordaba las enseñanzas del padre Astete, imaginando que el diablo hacía lo mismo con los mortales para hacerlos caer en tentación. Eso era antes. Por esta época, oír cantar un gallo o rebuznar un burro es motivo de atracción turística.

Los países más pollófagos, según doña IA, son: Australia, Estados Unidos, Argentina, Israel y Reino Unido. En Australia comen también avestruz, una de las carnes más blandas y sabrosas.

Pollo o gallina son ingredientes principales del fiambre paisa o piquete, como se llama en otras regiones. A los políticos les gustaba piquetiar con la gente, untarse de pueblo, después de las manifestaciones, una especie de gallina de los huevos de oro para conseguir votos y el más alto sitial del gallinero, encima de sus votantes. 

Los antiguos iban a la misa de gallo en Nochebuena, tenían patas de gallo alrededor de los ojos y buen surtido de frases relacionadas con estos plomíferos: Gallina vieja da buen caldo, ir a paso de gallina, acostarse como las gallinas (temprano), estar como cucaracha en baile de gallina (desubicado). De una persona sin perrenque, decían que era una gallina, etcétera.

En Crónica de una muerte anunciada, García Márquez describe la «única receta inventada por un premio nobel»: Sopa de crestas de gallo, la comida favorita del obispo que visitaba las parroquias de su novela.

Podría ser mamadera de gallo, pero aquí va en serio una receta para casos de emergencia:

POLLO ROBAO

Tómese un pollo del solar vecino 
y tuérzase en seguida su pescuezo 
del desplumaje cúmplase el proceso 
y bótense la hiel y el intestino.

Ya consumado su mortal destino, 
antes que el animal se ponga tieso, 
arrímesele arroz, papa y comino
de acuerdo a su volumen y su peso.

Bien adobado sancóchese en la olla 
y para ahorrarse policial tramoya 
entiérrense las plumas. Con empeño,

cuando ya sancochado esté en el punto 
de llevar a las muelas al difunto,
¡se lo come uno a la salud del dueño! 

(Letra de Brummel,  música y voz de doña IA). 

AUDIO:


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