La eñe
Es la decimoquinta letra del alfabeto español.
El
diccionario panhispánico de dudas, dice:
«Esta letra nació de la necesidad de
representar un nuevo fonema, inexistente en latín, (de donde se derivó el
español). En cada una de las lenguas romances se fue fijando una grafía
distinta para representarlo, como gn en italiano y francés, ny en catalán o nh
en portugués. El castellano medieval escogió el dígrafo nn, que se solía
representar abreviadamente mediante una sola n con una rayita más o menos
ondulada encima; así surgió la ñ, adoptada también por el gallego y el vasco».
El palito o sombrero de la ñ se llama virgulilla.
Como el inglés está considerado un idioma dominante y carece de esa letra, en 1991 la entonces Comunidad Económica Europea propuso eliminar la eñe del teclado de los ordenadores. Tal idea fue rechazada por intelectuales hispanohablantes, como Gabriel García Márquez: «La eñe es un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás a las otras, al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos». Sin embargo, la discriminación persiste. Internet censura el uso de la ñ en direcciones de correo electrónico.
Imaginemos por un momento los disparates originados con la supresión de la eñe y cuantas palabras dejarían de existir. El detalle podría alterar, para bien o para mal, hasta la reputación de las personas. El Ñeñe se hubiese vuelto un ángel sin virgulillas.
Debido a la urgencia en las comunicaciones actuales, es frecuente la equivocación involuntaria de sustituir la ene por la eñe o viceversa. Los intercambios originan despropósitos.
Palabras como: rebaño, mono, sueño, campana, peña... cambian de significado con solo ponerles o quitarles el palito. Añejo y anejo no son lo mismo.
La tiña, una especie de sarna o picazón que atormentó a los antiguos y los dejaba sin pelo, se convierte en un agradable lugar en el baño, quitándole el sombrero a la eñe.
A un abogado añejo se le cayó la letra n de la máquina de escribir, en infortunado momento. El técnico en reparación de máquinas estaba de vacaciones y el juez había citado a la audiencia para decidir la culpabilidad o inocencia de su cliente. Como necesitaba analizar el texto de una importante pieza procesal, elevó una solicitud al juez para que éste ordenara la expedición de una copia. Recurrió a la estrategia de sustituir con eñes las enes del documento. «Respetado señor Juez: Sírvase ordeñar a su secretaria…»
El abogado recibió multa y reprimenda de su señoría por
insulto a la majestad de la justicia.
Cualquiera puede confundirse debido a la fragilidad humana. Y con mayor razón en el siglo de la prisa, donde es fácil equivocarnos escribiendo mensajes en el móvil o al subir opiniones a las redes sociales.
EL PALITO DE LA EÑE
A veces, en la vida
un pequeño detalle se descuida
y acaba en desacierto,
que después de uno muerto
no se olvida.
Por apresuramiento de teclado
hasta a alguien amado
hacemos daño
al desearle, por ejemplo, feliz año
con ene en vez de eñe, sin repasar lo escrito.
¡Cuántos himeneos habrá frustrado
la falta del palito!
*
Texto de Juan Sebastián Bache (1951-1980, música de IA.
Enlace:
Muy interesante su publicación con estilo y humor acerca del hermoso palito de la ñ
ResponderBorrar. Gracias y feliz tarde.
Gracias a ustedes todos, mis buenos amigos, gracias por leer.
BorrarMuy interesante. Gracias
ResponderBorrarEstimado maestro, quisiera tener tres manos para aplaudir. Nada más cierto...!
ResponderBorrarMuchas gracias mi noble amigo, Alberto.
BorrarMaestro esta de moda Ñeñe Hernandez RCÑEÑE.... Gracias por compartir.
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