Elogio de la cerveza

La cerveza es una de las bebidas más populares en el mundo. Civilizaciones importantes de la antigüedad, alegraban sus paladares con cerveza. 

Los sumerios, a quienes debemos innumerables contribuciones a la civilización humana, escribieron la primera receta hacia el año7000 a.C. En la construcción de las pirámides de Egipto, ―según los historiadores cerveceros― a los trabajadores les pagaban con cerveza una parte de su estipendio, para que se contentaran con su suerte. Los jeroglíficos cuentan que los faraones se pegaban también sus borracheras con cerveza, no solamente en la Fiesta de la embriaguez, sino en la de Osiris, en las procesiones de Tebas, etc., etc.

La cerveza es una bebida social y por aquí hace hasta milagros. Con el impuesto a la cerveza, sifones y refajos, se financia buena parte de la salud y del deporte. En la tumba del fundador de la empresa Bavaria, el alemán Leo S. Kopp, en el cementerio central de Bogotá, se halla su estatua en posición de escuchar. Innumerables devotos, sobrios y borrachos, se acercan a pedirle al oído ayuda para sus necesidades. Aseguran que muchos creyentes se confiesan con don Leo.

Curiosidades relacionadas con esta bebida:
El 4 de agosto es el Día mundial de la cerveza.
En Colombia a la cerveza le decimos también pola, fría o agria.
Después del agua y el té, la cerveza es el tercer líquido más consumido en el mundo
El bebedor alemán Philipp Traber tiene el récord de beber cerveza. Se tomó 50 litros en menos de cinco minutos.
Sáchica, un pueblo de Boyacá, es el lugar de Colombia donde más se toma cerveza por persona.

Y vean pues lo que dice la Biblia sobre este brebaje milenario: Dales cerveza a los que están por morir y vino a los amargados; ¡que beban y se olviden de su pobreza!, ¡que no vuelvan a acordarse de sus penas!

Con relación a la famosa barriga cervecera, observada en buena parte de los tomadores, la ciencia determina que no hay nada específico de la cerveza que produzca gordura abdominal. La barriga cervecera proviene de las calorías del alcohol y de los alimentos ricos en grasa que consumen los bebedores.

En la literatura hay poetas cerveceros, como Rubén Darío, padre del modernismo poético en América, para quien la cerveza era una de sus pociones favoritas, y Charles Bukowski, «el último escritor maldito de la literatura norteamericana», que se bebía una caja de cerveza todos los días, siguiendo el consejo de don Benjamín Franklin: «La cerveza es prueba de que Dios nos ama y quiere que seamos felices».

Mute, el poeta bogotano de comienzos del siglo XX, por su gran capacidad cúbica, era un notable consumidor de cerveza. Sin nombrarlo, porque lo consideraban un adefesio literario, un periódico de renombre publicó la siguiente anécdota:

El caballero de mirada vidriosa y lengua estropajosa, se acercó y dijo:
−Distinguida señora, concédame el honor de bailar este vals.
Y le respondieron:
−No se puede, por varias razones. En primer lugar, lo que está sonando no es un vals sino el Himno Nacional. En segundo lugar, no estamos en una fiesta sino en las honras fúnebres del general Bustamante. Y en tercer lugar, porque yo no soy una señora sino el señor Obispo.

Con cerveza y amigos todo empieza 
a fin de mes en la tienda del sector,
tanda tras tanda y el mágico licor, 
se sube poco a poco a la cabeza. 

Al orinal nos manda con presteza,
y sin romper la fuente, al por mayor, 
diez botellas te vuelven hablador,
y con veinte te duermes en la mesa. 

Cerveza, por quien el codo se levanta, 
el embriagado se enloquece y canta 
y a veces se equivoca de portón.

Cerveza, por quien borracho y endeudado vivo  
y regaños de mi cónyuge recibo
por gastarme en cerveza la pensión.

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