Medicamentos... antes de las EPS


Los abuelos recurrieron al conocimiento ancestral para aliviar sus dolencias. 

Este proceso fue transmitido de padres a hijos, y en toda casa los prescribían, con recomendación de su eficacia.

Al niño con tos ferina le colgaban en el pescuezo 
una llave de baúl hueca o le daban estiércol seco de vaca, disuelto en leche. 

La nicotina se utilizaba para sacar los nuches y desinflamar la piel por picadura de zancudos. 

Una verruga se caía amarrándola con una crin de caballo o tocándola con un grano de maíz. El grano se metía después en una pequeña bolsa, de las usadas para guardar joyas y se arrojaba hacia atrás por encima de la cabeza en la calle, sin mirar donde caía. Quien recogía la bolsa heredaba las verrugas.

La persona débil se recuperaba bañándose el cuerpo con caldo de hueso gordo. Así debía permanecer una noche.

Contra las paperas, por debajo de la mandíbula ataban un vellón de lana de ovejo negro. 

Colocarse en el ojo un huevo de gallina recién puesto o hacerle guiños a un chulo, era la cura para los orzuelos. 

Para recuperar al bebé desnutrido, sietemesino o con frío de difunto, lo metían en el vientre de una vaca recién sacrificada, dejando por fuera la cabeza de la criatura. 

Un niño quedaba tocao de difunto o con yelo de muerto cuando la mamá o algún pariente cercano iban a un entierro o velorio. La mata de amapola era el remedio contra el yelo de muerto. Y también con esas flores se frotaban los ojos para disminuir su inflamación y lagrimeo.

Las rodajas de papa cruda en la frente, aliviaban el dolor de cabeza. 

A la persona con sordera le metían por el oído la punta del rabo de un gurre o armadillo.

La hoja de repollo caliente sobre el pecho mejoraba la ronquera y los collares de ajo curaban la tos. 

Los pacientes de reumatismo se sobaban las coyunturas con manteca de oso. 

Para la anemia, en la menguante servían medio vaso de vino Sansón y con sangre de pavo degollado a medianoche, acababan de llenar el vaso. El afectado la bebía calientica. 

Las cataplasmas de ruda con huevo crudo se aplicaban en la boca del estómago para aliviar el tucutuco. 

El tucutuco daba un fuerte dolor en el pecho y se calmaba  comiendo huevo huero de gallina.

Para evitar la orinada de los niños en la cama, antes de acostarlos les ponían cataplasmas de poleo caliente sobre la vejiga.

La orina de niño se tomaba para mejorar la digestión, en lugar de sal de frutas.

Para la picadura de insectos, se hacían fricciones con mezcla de aguardiente casero, enjundia de gallina, tabaco mascado, sal y ajo. Este ungüento se aplicaba también a los niños miaos del arco. La llovizna caída cuando sale el arco iris se llama miaos de arco. Si un niño se mojaba con ella, le salían granos en la cabeza y las orejas.

Para curar la vena várice de las señoras, ponían un caracol a andar sobre la pierna afectada, desde la ingle hasta el dedo gordo del pie, ida y vuelta. 

Contra la irritación de ojos, un chorro de leche materna, aplicado directamente de su envase original.

La lista de antiguos remedios es muy larga: café molido para estancar la hemorragia, purga con zumo de paico para sacar parásitos, beber sangre cruda de gurre para la lepra y el asma… 

En ciertos casos, estos brebajes eran más oportunos y eficaces que algunos tratamientos de las EPS.


Comentarios

  1. Mi tratamiento para tan delicada enfermedad que padezco es mi Fé y la ayuda natural del universo.. Mi EPS escasamente me sirve de orientación para coger mi ruta rumbo a casa .. Es todo por hoy querido maestro

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  2. Genial Maestro. Un apunte muy Origianal . Gracias por volver a recordar estas vivencias de nuestra niñez , Yo alcance a tomar muchos de estos remedios ,funcionaban porque funcinaban. Un abrazo

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    1. Sí, mi buen amigo. Y dicen que el té de manzanilla sirve hasta para los males del amor.

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