Dientes

En la literatura y la conversación cotidiana existen frases sobre la importancia de la dentadura. «Porque te hago saber, Sancho, que la boca sin muelas es como molino sin piedra, y en mucho más se ha de estimar un diente que un diamante». 

Desde los dichos de don Quijote hasta la orden de las redes sociales atribuida a Pambelé: «Sonrían antes de que se les caigan las muelas».

La humanidad se inquieta por la sonrisa y los dolores dentales. Los romanos descubrieron la manera de blanquear los dientes con orines, y para hacer los enjuagues preferían las micciones de los españoles. Los dentistas antiguos iban de pueblo en pueblo sacando muelas, con el auxilio de un tamborero frenético para acallar los gritos de los pacientes. Familias enteras quedaron con encías desoladas por culpa de los desempedradores de bocas, como los llama don Francisco de Quevedo y Villegas. 

Cabeza de Hacha fue el primero en traer tenazas a mi pueblo y esto lo convirtió en el muelólogo de la comarca. Los vecinos empezaron a requerir sus servicios. Sentaba al paciente en una piedra del patio y a la cuenta de tres quienes lo llevaban debían agarrarlo y hacer fuerza de contrapeso mientras él procedía a la extracción. Si se equivocaba de muela no cobraba y debían volver a la semana siguiente. Para la hemorragia prescribía buches de café espeso y con pago extra entregaba las prótesis ya amansadas. 

El sepulturero de mi pueblo tenía una talegada de cajas de dientes en el solar de su casa, para donarlas a los solicitantes. «Vaya mídase las que quiera, a ver cuál le queda buena». Práctica corriente en algunos países orientales donde fabricaron puentes y chapas con muelas de los finados.

Estuvo de moda hace años la protección de los dientes con casquetes de oro. Las personas acomodadas se mandaban calzar todos los dientes. Al verlos reír, el brillo del metal precioso motivaba a ladrones recursivos a proveerse de alicates, para luego emborrachar a la víctima y apoderarse de su fortuna a regañadientes.

Santa Apolonia, virgen y mártir, es la patrona de los odontólogos y abogada de los dolores de muela. Antes de quemarla viva, el verdugo le arrancó la dentadura con un punzón. Su fiesta es el 9 de febrero. El día del odontólogo, el 3 de octubre.

La odontología y la prevención resolvieron los desaciertos, y hoy abundan más las sonrisas que las encías desempedradas. 

DIENTES
Me quedan tres 
y los cuido como nunca: 
Entro a la edad
       en que uno debe 
           sonreír para sí mismo.

(Ociología)

La inquietud por la sonrisa cobija también a mascotas y animales domésticos. Ganaderos alarmados por el apetito de las vacas contrataron a encuestadores de potreros. El 87.2% de las encuestadas carecía de dientes arriba y abajo.

Un odontólogo vacuno tomó las medidas e hizo la primera dentadura completa para vacas, con la precaución de asegurarla al paladar con tornillos golosos, no sea que las sonrientes usuarias se pasen las cajas con muelas y todo.




*


AUDIO:

MUELAS EMPRESTADAS

(Tango)

Al fin para las vacas desdentadas 

hay prótesis dental. Llegó la hora
en que vacas comunes o sagradas
enseñen la sonrisa seductora.

Que ejerciten día y noche las quijadas
sea con puentes o caja silbadora,
aunque diga el patrón que no mejora
la producción con muelas emprestadas.

En bien de la vacuna catadura
Dios quiera que el invento se aproveche
y le pongan a las vacas dentadura,


así no esté de acuerdo el ganadero.
Que les siga sacando buena leche
pero no las hará tragar entero.

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