Elogio de los cirujanos
Esculapio, alias Asclepio, es el dios de la medicina.
Cargaba una vara que podía curar todas las enfermedades. La vara de Esculapio es el símbolo de la profesión médica, junto con la serpiente. Al cambiar periódicamente de piel simboliza el rejuvenecimiento.
Asclepio, cuentan sus biógrafos, era un tipo de buen comer y le agradaba sobremanera el sancocho de ave; por eso, la ofrenda de quienes le imploraban la sanación de sus males, consistía en una gallina gorda para el almuerzo. Sócrates no creía mucho en los dioses ni en la medicina y pensaba que la mejoría para todas las enfermedades era la muerte. Aun así, entre sus últimas palabras después de beber la cicuta, el sabio le recuerda a uno de sus discípulos, a Critón de Atenas, el voto pendiente de llevarle un gallo de quince libras a Esculapio, que él le había ofrecido por la curación definitiva de sus achaques.
Por su parte, Hipócrates de Cos, ciudadano en el siglo de Pericles de la antigua Grecia, es considerado el padre de la medicina. Según la tradición, Hipócrates creó el llamado juramento hipocrático, cuyo texto pronuncian los médicos al momento de graduarse.
Un día Hipócrates amaneció de buen humor y expuso una teoría: Las enfermedades provienen del desequilibrio de los cuatro humores del organismo humano, en especial el aumento del mal humor de una persona, causa de incontables muertes, separaciones de cuerpos y pendencias.
Especialidad importante de la medicina es la cirugía, cuyas raíces son anteriores al humor negro de Hipócrates. La primera operación a costillas de un ser humano, la hizo el Padre Eterno en el Paraíso Terrenal.
En los comienzos no se utilizaba anestesia, todo se hacía en vivo y en directo o durmiendo al paciente de un garrotazo con el bordón de Asclepio. Pero la cirugía evolucionó con celeridad. No es sino mirar los registros arqueológicos y libros de historia y encontrará usted trepanaciones, mochada de órganos, sangrías, extracción de ojos y cerebros, corte de franela, de mica, etc. Ya en las Guerras Médicas hacían operaciones de corazón abierto.
Julio César inventó la cesárea y Galeno, se puso a experimentar con animales y obtuvo la patente del procedimiento de castidad asistida para tranquilizar a los perros.
Ni Esculapio pudo imaginar que la humanidad pasaría del mal humor y las cuatro operaciones, primero a la era de los trasplantes y la concepción de hijos de probeta. Y ahora al siglo de las intervenciones a favor de ciudadanos y ciudadanas de ambos sexos. Conceptos hallados en la siguiente obra escrita en cirílico y quizá algo mal traducida por nosotros:
Imagino a Esculapio atortolado,
al ver esos científicos que ahorita
a un padre de familia despechado
lo vuelven una pulcra señorita.
Con tanto instrumental sofisticado
la extirpación del mal se facilita,
aunque a veces despierte el operado
convertido en ánima bendita.
Sólo abrigo una duda futurista:
Cuando baje el arcángel trompetista
a levantar del susto a los humanos,
y los restos, que cubre losa fría,
escapen de la tumba, ese gran día,
¿dónde se esconderán los cirujanos?
Gracias Maestro por compartir este interesante dato, con cancion y todo,Genial. Como dice el articulo y la cncion:Los convierten en señoritas y a escuchar y bailar regueton. Jajajaja
ResponderBorrarGracias, Aristides, gracias por leer.
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