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Día del idioma


«Nada, en nuestro sentir, simboliza tan cumplidamente a la Patria como la lengua: 
En ella se encarna cuánto hay de más dulce y caro para el individuo y la familia, desde la oración aprendida del labio materno y los cuentos referidos al amor de la lumbre, hasta la desolación que traen la muerte de los padres y el apagamiento del hogar; un cantarcillo popular evoca la imagen de alegres fiestas, y un himno guerrero, la de gloriosas victorias; en una tierra extraña aunque halláramos campos iguales a aquellos en que jugábamos de niños, y viéramos allí casas iguales a donde se columpió nuestra cuna, nos dice el corazón que, si no oyéramos los acentos de la lengua nativa, deshecha toda ilusión, siempre nos reputaríamos extranjeros y suspiraríamos por las auras de la Patria». Esto lo escribió don Rufino José Cuervo, uno de los mejores estudiosos del buen decir en la lengua castellana.

La Real Academia de la Lengua hace más de tres siglos dijo: «La lengua limpia, fija y da esplendor». Y don Juan Carlos I exalta a la lengua española porque hizo más leve el castigo de la torre de Babel.

La lengua es el vehículo de unión entre los pueblos y por eso cada año celebramos el día del idioma, establecido en Colombia por Decreto 707 del 23 de abril de 1938.
Aunque nuestro idioma es uno de los más complejos por la abundancia de reglas ortográficas y gramaticales, es la segunda lengua materna del mundo por el número de hablantes, calculado hoy en cerca de 500 millones de personas.

Luis XIV de Francia, el Rey Sol, hablaba varios idiomas. Al Palacio de Versalles iba con frecuencia un personaje, no muy querido por el monarca, a intrigar su nombramiento como embajador de Francia en España. Un día el rey le dijo: «¡Aprenda a hablar castellano!»  A los seis meses el personaje regresó para decirle al rey: «Majestad, ya estoy listo para la embajada». Luis XIV abrió el cajón del escritorio donde guardaba un ejemplar de Don Quijote y se lo entregó diciéndole «Muy bien, ahora puede usted leer este libro, uno de los libros más hermosos del mundo, en su idioma original».

Don Miguel de Cervantes (Wikipedia)

El idioma nos acerca y nos diferencia, nos hace distintos e iguales a la vez. Y no sigo copiando más datos no sea que la lengua se me vaya y siga diciendo barbaridades.

¡Oh, lengua portentosa! Quién podría
sin tu noble concurso saber nada,
ni siquiera qué pasa en la alcaldía
o en casa de la dama reputada.

Cuento, ensayo, teatro, poesía
y novela también, ¡oh, lengua usada
con tinte de nostalgia en la elegía
y color de esperanza en la vaciada!

¡Oh, lengua extraordinaria, oh, lengua viva
que comprende el de abajo y el de arriba
y tienes academia en cada esquina!

¿Nadie te callará de vez en cuando?
Porque, lógicamente, estoy hablando
de la lengua que tiene mi vecina.

*
Texto de Juan Sebastián Bache, música de doña IA:



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